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IV Congreso Nacional de Medicina del Mar, Gijón, 1999

Mesa redonda: 20 años del Centro Radio-médico Español


MOMENTO ACTUAL DEL CENTRO RADIO-MÉDICO ESPAÑOL

Dr. Carlos Montañes García

Médico del Centro Radio-médico ISM, Madrid

El C.R.M.E. ha cumplido ya los 20 años de existencia, e igual que ocurre con el nacimiento y desarrollo de una persona, ha pasado por varias etapas diferenciadas.

En el momento inicial, tanto el médico, como el marinero enfermo, tuvieron que aprender y adaptarse a una nueva forma de asistencia, donde sólo se disponía de la voz transmitida a través de la radio, y de un limitado número de medicamentos a bordo. El médico debía renunciar a su vista, a su tacto, no podía efectuar una inspección directa, una exploración y por descontado no podía pedir ninguna prueba complementaria, laboratorio, radiología...en contra de lo que se le había enseñado desde su primer año de facultad. Y el paciente todavía lo tenía más dificil, pues debía confiarse a una radio, y su asistencia dependía de su habilidad para transmitir los síntomas de su enfermedad, y de los medios (Botiquín) que hubiera a bordo.

Después de ésta etapa de aprendizaje llega una segunda que me atrevería a definir como de "Sobrevaloración de la consulta radiomédica". Esta fase, posiblemente común a todas las actividades humanas, cuando se ha aprendido una nueva habilidad, se caracteriza por un exceso de confianza, por una sensación de autosuficiencia, cuando todavía la experiencia es limitada. Recordemos cuando aprendimos a conducir, a montar en bicicleta, o sencillamente, cuando empezamos a ejercer la medicina. En ésta fase abordábamos "diagnósticos imposibles", (imposibles con los medios de que se dispone), y también los pacientes demandaban de la Consulta radiomédica algún que otro imposible: todavía hoy, con una cierta frecuencia nos solicitan asistencia para un marinero que ha sido visto en tierra por el médico, incluso por el especialista, y ha embarcado con su tratamiento correspondiente. Nos preguntan si el diagnóstico es correcto, y si debe tomar el tratamiento prescrito u otro, demostrando una gran confianza, -muy de agradecer-, pero en todo caso no basada en lo que puede exigirse de la consulta radiomédica.

Actualmente, con la experiencia acumulada durante estos años podemos valorar la consulta radiomédica, como un método de asistencia valioso, y en nuestro medio el único posible en la mayoría de los casos, pero con sus limitaciones que debemos reconocer.

Y vamos a estudiar la consulta radiomédica comparando los medios que disponemos para efectuarla, con los que habitualmente existen en cualquier consulta de tierra.

La consulta radiomédica la iniciamos con la historia clínica, la anamnesis, igual que hacemos en tierra, pero podemos encontrarnos con algunas "distorsiones".

En primer lugar pueden aparecer distorsiones técnicas, debido a la comunicación por radio, a veces dificil, en ocasiones imposible, que reduce el valor del interrogatorio, al tenerlo que limitar en el tiempo, a veces incluso a monosílabos.

También pueden aparecer distorsiones de tipo humano, debidas al "interprete" que en ocasiones se interpone entre el médico y el paciente, bien porque éste no pueda subir a la radio por su enfermedad, bien por su falta de habito para hablar por radio, que aconseja lo haga otro compañero más preparado.En todo caso nuestras preguntas y sus respuestas pueden verse "matizadas" si no distorsionadas por ésta mediación

En la consulta radiomédica también disponemos de los antecedentes del paciente (Reconocimientos médicos previos al embarque, consultas radiomédicas previas, etc.),generalmente de más valor que los disponibles en tierra, donde no suele efectuarse un reconocimiento periódico

Una vez efectuado el interrogatorio pasamos a la exploración, donde obtenemos unos datos objetivos ( tensión arterial, pulso, temperatura etc.) y otros subjetivos como son las maniobras exploratorias.

En la consulta radiomédica los datos objetivos son muy limitados: temperatura, y pulso, en ocasiones incluso tensión arterial. Pero a veces no pueden ser tenidos en consideración por la falta de habilidad técnica del explorador a bordo. Y si esto ocurre con los "datos objetivos" que decir de las maniobras exploratorias: todos hemos vivido la urgencia hospitalaria donde "una tripa" ha sido explorada sucesivamente por varios médicos de la urgencia, un internista, varios cirujanos...sin llegar a tener muy claro si hay irritación peritoneal. ¿Nos podemos fiar de un blumberg, un psoas, un lassegue, que nos transmiten a través de la radio?.

Y en tierra seguimos con las exploraciones complementarias, laboratorio, radiología etc. etc.

A bordo ya hemos agotado todos los recursos disponibles.

Después de éste proceso, y con todos los datos, en tierra emitimos un diagnóstico, e instauramos un tratamiento, bien hospitalario, médico ó quirúrgico, bien ambulatorio, con todos los recursos terapeuticos que la medicina actual pone a nuestra disposición.

En la consulta radiomédica, y dado que el proceso del estudio del enfermo no puede completarse a bordo, no podemos llegar a emitir un diagnóstico, ni por tanto poner un tratamiento, tan solo podemos hacernos una "impresión de gravedad", y recomendar unos consejos según el caso.

El estado del enfermo nos puede impresionar de "Muy grave",en cuyo caso recomendaremos su Evacuación urgente, si impresiona de "grave", la evacuación y estudio en tierra también estará indicada, En los casos en que existe una valoración de "leve" la observación a bordo estaría aconsejada siempre con los cuidados necesarios, y el adecuado seguimiento por si hubiera una evolución a peor del enfermo.

Tengamos presente en todo momento que siempre hablaremos de CONSEJOS, pues la responsabilidad última de atender, o no, estas recomendaciones reside en el Capitán, al que no podemos obligar a traves de la consulta radiomédica a adoptar una determinada medida.

Quiero ahora matizar algunos puntos comentados un poco de pasada.

Al inicio de la exposición hablaba de la distorsión técnica que produce en la C.R.M. la calidad de la transmisión por radio. Afortunadamente la sofisticación de los equipos técnicos a bordo ha mejorado sustancialmente éste aspecto, y la aparición de satélites Inmarsat facilita una comunicación telefónica normal sin las interferencias de la radio por lo que sería deseable su extensión a la totalidad de la flota.Por otro lado empiezan a extenderse también los teléfonos móviles que en ocasiones dificultan tremendamente la comunicación ,con perdidas continuas de cobertura.

La otra distorsión que comenté, la humana, que denominé el "interprete interpuesto", fue detectada desde el inicio del Centro Radio Médico Español, y para aminorarla fue diseñado el Programa de Formación Sanitaria, a fín de dotar a todas las tripulaciones de al menos una persona formada en los conocimientos y habilidades necesarios para poder transmitir de forma fiable los sintomas y signos que presenta el enfermo, poder efectuar una exploración elemental, e incluso abordar ciertos procedimientos terapeuticos y atender al cuidado del enfermo.Doy una llamada de atención a todos los médicos y ATS que imparten éstos cursos, para que tengan siempre presente éste objetivo, pues la formación de los tripulantes es un pilar fundamental de la C.R.M.

Los antecedentes médicos también suponen un apoyo muy importante para la C.R.M., bien por evidenciar una patología que oriente la consulta, bien por descartarla. Por este motivo es de vital importancia que nuestros compañeros, cuando efectuen el reconocimiento periódico, además de pensar en el objetivo fundamental del mísmo, que el tripulante embarque en perfecto estado de salud, tengan presente éste otro objetivo cara a la C.R.M. y fundamentalmente a la hora de informatizar los datos, de forma que sean facilmente visibles en el resumen del reconocimiento.

También quiero dedicar unas palabras a los medios de evacuación.Al inicio del C.R.M.E. la posibilidad de evacuación dependía casi al 100% del propio buque, pues los medios externos eran prácticamente inexistentes en la casi totalidad de los caladeros más habituales.

En la actualidad y con la colaboración con el Centro Nacional de Coordinación de Salvamento, la evacuación por medios externos (helicóptero, lancha rápida...)se ha simplificado extraordinariamente en todo el litoral español, situación que puede hacerse extensiva a las aguas de la Comunidad Europea, y otras zonas, fundamentalmente USA y Canadá, lo que supone una ayuda muy considerable para los casos más comprometidos.

Y para finalizar quiero insistir en la necesidad de valorar de forma realista las posibilidades de asistencia a bordo, siempre muy limitadas respecto a tierra, lo que reviste la mayor importancia en enfermos que requieran especiales cuidados médicos o en los que puede esperarse alguna descompensación ó complicación seria, pues la Consulta radiomédica, y los medios terapéuticos disponibles en el barco pueden resultar insuficientes.


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